LA TELEGRAFÍA EN COLOMBIA Y EN EL CHOCÓ


Colombia impulsor de la telegrafía.

Quibdó,15 de abril de 2024

Desde los tiempos primitivos la comunicación ha sido inherente a los humanos, que ha variado en diversas formas conforme al paso del tiempo; en ese orden podemos citar que entre los primitivos pobladores la comunicación fue a través de gestos o señales corporales, hasta que en su evolución aparece el lenguaje y posteriormente la escritura por medio de jeroglíficos.Mas adelante entre una comunidad con otra, se comunicaban por medio de señales de humo, sonido de tambores, palomas mensajeras o correos humanos y su efectividad dependía de las condiciones climáticas, como la lluvia, el viento, tempestades, inundaciones, etc.

La posibilidad de comunicarse entre pueblos distantes e inclusive entre países en el mismo continente y aún en continentes diferentes, fue posible después de varios intentos experimentales, que finalmente condujeron en 1844 que Samuel Morse, inventara la telegrafía eléctrica, consistente en un equipo o dispositivo mediante el cual se enviaban unas señales con las cuales se podía escribir un texto o mensaje. 

El dispositivo que enviaba las señales se denominaba transmisor o manipulador y el que lo recibía, receptor o sonante; conforme a una gramática basada en una codificación o abecedario, en base a puntos y rayas, inventado por el mismo Samuel Morse, también conocido como Código Morse.

El Código Morse comprendía además de letras, números y signos de puntuación. Por ejemplo la letra A, equivalía a un punto seguido de una raya (.-) la letra B, era una raya seguida de tres puntos(- . . .) la letra M, se identificaba con dos rayas seguidas (_ _)  la letra N, equivalía a una raya seguida de un punto (_ .)  la letra T se identificaba con una raya (-  )  la letra X correspondía a un punto y dos rayas (. – -) la letra Z correspondía a dos rayas y un punto(- – .) etc.En relación con los números tenemos, que el 1, estaba representado por un punto y cuatro rayas (. – – – -) el número 2 correspondía a dos puntos y tres rayas (..- – -) el número 3 equivalía a tres puntos y dos rayas (…- -) el 4 se representaba con cuatro puntos y una raya (…. -) y el número 5 con cinco puntos (. . . . . ) el número 7 correspondía a dos rayas y tres puntos (- – . . .) el número 9 equivale a  4 rayas y un punto ( – – – – .  ) el número 0 se representaba con cinco rayas ( – – – – -)sobre la representación de los signos de puntuación, podemos ejemplarizar de la siguiente manera así: La coma son tres puntos y tres rayas de la siguiente manera (.-.-.-) el paréntesis se representaba con dos puntos y cuatro rayas así (-.- -.-) y el signo de admiración con dos puntos una raya, seguida de dos puntos (..-..) los dos puntos se representaban con  tres rayas  seguidas de tres puntos (- – – . . .) el signo de interrogación correspondía a dos puntos seguido de dos rayas más dos puntos(. . – – . .)

Los primeros intentos para establecer la telegrafía en Colombia, lo promueven los Presidentes: Tomás Cipriano de Mosquera en 1847, José Hilario López, entre 1849 y 1853, Mariano Ospina Rodríguez en 1859; pero por múltiples factores ese propósito loable no se cristalizó. Sólo en 1865 en la presidencia de Manuel Murillo Toro, se concreta la primera comunicación telegráfica en el interior del país entre Bogotá y Cuatro Esquinas; hoy el Municipio de Mosquera- Cundinamarca. 

Pero vale advertir como en 1855, una compañía privada logró una comunicación telegráfica entre Ciudad Panamá y Colón.Para la operación del sistema telegráfico morse, era menester contar con energía electica; pero donde no había ese vital servicio se utilizaban baterías; asimismo se requería la consecución de la mano de obra para la colocación de postes e instalación de las redes o cables atravesando selvas, montañas y ríos; de un sitio a otro lo cual constituyó fuente de ingreso para ingenieros y topógrafos.

Es de advertir como una vez instalado el sistema, se hace indispensable y cobran singular importancia, los denominados “Guarda líneas” que cargados de herramientas les correspondía el mantenimiento del tramo por donde pasaba el cableado, para retirar las ramas de los árboles que con su peso tumbaban el cableado, o también rozar la maleza que rápidamente crecían con ocasión a las lluvias, que obstruía el paso en la ruta de las líneas.

De otra parte, la administración pública considera establecer reglas relacionadas con el contenido de los mensajes(telegramas) como no permitir insultos o agravios a las personas que se enviarían los mensajes, como también expresiones en contra de la moral. o que riñeran contra la decencia.

Es del caso anotar, que en la medida que se va cubriendo la geografía colombiana de estaciones telegráficas, se hace necesario capacitar el recurso humano encargado de manejar el sistema morse; y para ese aprendizaje a los aspirantes para desempeñarse como telegrafista, se les entregaba la cartilla morse, que en un determinado período tenían que aprenderse su contenido, que como se anotó antes, incluía letras, números y signos de puntuación y con ese conocimiento pasar a la etapa de la práctica.

No sobra anotar que para ser telegrafista se requería tener un oído fino para captar la señal y buena memoria para entender y retener la información que llegaba al receptor o sonante, cualidades indispensables para un buen desempeño; razón por la cual con mucha frecuencia los aspirantes fracasaban.  A quienes pasaban la prueba recibían orientación sobre la necesidad de guardar la debida discreción sobre la información recibida, debido a que era sensible que bien podía ser de la vida privada e intimidad de los usuarios del servicio, al igual de aquellas que eran de carácter oficial. En dicha escogencia se dio cierta prelación a las mujeres, habida consideración a que en aquellos tiempos sus actividades eran más hogareñas a diferencia de los hombres que no tenía limitación de concurrir a otros espacios.

Más adelante en 1897 a las puertas del siglo XX, Guillermo Marconi, consolida la telegrafía inalámbrica, también denominada como Radiotelegrafía mediante la cual no se utilizaban hilos o cables; sino que el funcionario que manejaba el equipo receptor, a través del auricular recibía ondas de radio, sonidos o pitidos para ser traducidos conforme el código morse; lo cual permitió que se ampliara el marco de las comunicaciones, desde el área continental con embarcaciones en alta mar.

Es preciso anotar, que en 1912 se adelantaron las primeras gestiones para que en Bogotá se pusiera en práctica la instalación de la telegrafía inalámbrica y en 1913 la firma Marconi Wireless Telegraph Company, realiza la primera transmisión en Bogotá, Medellín y Buenaventura.

LA TELEGRAFÍA EN COLOMBIA EN EL CHOCÓ (SEGUNDA PARTE)

» Seguimos siendo victimas del intendente y autoridades del Chocó» se quejan los despojado de la mina Cariño. Firmado Meluk 4 de marzo de 1912

Las bondades de la telegrafía, que tuvo trascendentales repercusiones en la cultura y sobre todo en la economía, tuvo sus malquerientes en algunos sectores de la comunidad, sobre todo en el interior del país, que consideraban inimaginable que por conducto de un cable se pudiera establecer una comunicación; que por tanto eso era obra del diablo y procedieron a derribar los postes y cortar los cables en algunas poblaciones.

Lo anterior motivó a que el gobierno nacional procediera a reunirse con los altos jerarcas de la iglesia, a efectos que esto impartieran instrucciones a los sacerdotes de los pueblos, para a través de los púlpitos, convencieran a los feligreses sobre la necesidad de parar los actos vandálicos en contra de cables y postes del telégrafo.

Asimismo, el gobierno nacional apeló a los maestros, en especial a los del área rural, para que convocaran a reuniones de padres de familia a fin de instruirlos sobre las bondades de la telegrafía, e instarlos a cuidar antes que frenar los avances de la civilización.

Vale anotar que los telegrafistas en el ejercicio de sus funciones, debían llevar dos libros de registros de los mensajes; uno en el que anotaban con fecha y hora, los mensajes transmitidos y el otro con la misma anotación de los mensajes recibidos. Quizás por manejar información privilegiada de la comunidad, los telegrafistas gozaban de cierto prestigio y respeto en la comunidad, tanto como el cura del pueblo, el alcalde, el director de la escuela y el comandante del puesto de policía.

Telegrama enviando desde Istmina al señor Ministro de Gobierno el 18 de marzo de 1921

De otra parte y en relación con la llegada del telégrafo al Chocó, se puede acotar, que presentó múltiples dificultades como cualquiera otro asomo al progreso debido a su tupida selva, tal como lo reportó en un informe Don Delfino Días Ruiz (1898-1902) sobre la Guerra de los Mil Días, así “La carencia de medios de comunicación, siempre fue  una de las causas del atraso del Chocó, carecíamos los Chocoanos de oficinas telegráficas y apenas contábamos para comunicarnos con el interior de la república, con un mal camino de herradura que partía de Quibdó e iba a Bolívar -Antioquia – pasando por la población conservadora del Carmen (Chocó) situada en el límite con el departamento. Con otras provincias del antiguo Cauca- el Cauca grande- existían vías de comunicación primitivas que terminaban en Tadó, Nóvita y Sipí ”

Dicho aislamiento por las deficiencias en la intercomunicación entre las regiones del Estado del Cauca, en lo que al Chocó competía, la llegada de las noticias, eran en extremo tardías, inclusive con varios años de retraso, como ocurrió con el estallido social en Bogotá, por causa del florero de Llorente el 20 de julio de 1810, de lo cual se supo por boca de Fray José Tolledo, cuando llegó al Chocó huyendo de la persecución de Juan Sámano en 1813.

En 1890, en una circulación del periódico “Ecos del Chocó” de agosto 30, da cuenta de la celebración del contrato a cargo de la Gobernación del Cauca, que instalaría la línea telegráfica entre Quibdó y Jericó-Antioquia, también hay evidencia de un mensaje remitido desde Riosucio a Cali el 25 de mayo de 1821 y otro desde Tadó a Cartago el 8 de junio del mismo año; también se tiene como evidencia, un informe presentado al Gobierno Nacional en 1907, por el primer intendente que tuvo el Chocó, el General Caucano Enrique Palacios Medina, en el que hace referencia de su llegada a Quibdó, donde encontró funcionando muy bien el telégrafo y hace alusión a la línea Istmina-Tadó-Condoto.

No menos importante es destacar que en el Chocó, la transición del sistema de transmisión telegráfica de Samuel Morse, a la inalámbrica de Guillermo Marconi, vale decir sin cables, se inaugura en Quibdó el 4 de diciembre de 1930, con edificación, aparatos y toda la logística requerida debidamente instalados. Dichas instalaciones fueron denominadas por la comunidad como “El Inalámbrico” que en su época se consideraba extremadamente lejos del centro de Quibdó; posteriormente se convirtió en el Club de los empleados de Telecóm y hoy día es la residencia de la Dra. Melania Valois Lozano, al costado donde funciona el Comando del Distrito de Policía Quibdó, en frente a la vía que conduce al Aeropuerto Álvaro Rey Zúñiga, más conocido como “El Caraño”.   

Curiosidades del telegrama y el marconigrama.

El punto en clave morse se diferenciaba de la Raya, en que el primero, se representaba con un sonido breve casi con duración de un segundo y la raya tenía un sonido más prolongado, con una duración mayor; de tal suerte que si el funcionario trasmisor o manipulador no era cuidadoso en los tiempos de los puntos y las rayas, el mensaje llegaba errado y no era extraño que el funcionario receptor o sonante, le replicara al trasmisor en clave morse con un “hp” o con otro adjetivo calificativo de alto calibre. En cierta ocasión le enviaron un mensaje desde Nuquí a Quibdó, a Céfora Mena Palacios (La seño Poita”) y el telegrafista de Nuquí en lugar de Céfora escribió Víbora  

Es pertinente recordar que el valor de los mensajes, dependía del número de palabras y que los números como los signos de puntuación, se cobraban con el mismo valor

Telegrama enviado desde Quibdó al Ministro de Obras Publicas el 25 de agosto de 1908

de una palabra; por eso no se acostumbraba a poner la coma ni paréntesis y excepcionalmente se usaba el punto. Los altos funcionarios del Estado y los parlamentarios tenían franquicia para enviar mensajes sin ningún costo, independiente del número de palabras del texto.

Por lo anterior, los usuarios del servicio telegráfico se vieron abocados a juntar dos palabras en una, lo cual era válido, pero en la medida que no se excediera de siete letras, si se pasaba de ese tope le cobraban dos palabras. El ingenio en la redacción de los mensajes, fue especial y a manera de ejemplo me permito citar unos cuantos:

Enviado desde Bagadó a Quibdó, por la señora Columna Lemos a su hijo Hugo Lemos. » Hugo Lemos hijo mío salí carretera Yuto correo llévate giro sin más tu mamá Columna”

Enviado desde Nuquí a Quibdó, por Libardo Hinestroza a Américo Murillo Copete

“Envieme urgente queso bueno Epifanio”

Enviado desde Quibdó a Bogotá, por Rafael Ayala Gómez a su cuñado el Dr. Demetrio Valdés Ortiz.

“Rumorase mi traslado o destitución ruégote meterla toda Rayala”

Enviado por Mario Agudelo Urrego (Frijolito) a sus padres en el Carmen de Atrato.

“Profesores amañadisimos conmigo pidenme repita curso”

Enviado desde Bogotá a Quibdó, por Francisco Cañadas (Fraca) a su padre Raúl Cañadas (Raca)

“Raca envíeme chaleco quedose allá saludos Fraca”

 Respuesta al mensaje de Fraca.

“Fraca chaleco no estaca estalla Raca”

Enviado por Manuel De Diego a Bogotá a su hijo Eladio De Diego Raga (Elder)

“Elder Higinio muerto sufrimiento continuo entierro cementerio Manuel”

Telegrafistas en el Chocó.

El componente humano en el sistema de la transmisión telegráfica, por supuesto que fue fundamental y por eso es del caso mencionar algunos nombres que hicieron posible la comunicación entre los pueblos y estar al tanto de la modernidad y entre esos pioneros figuró una parte de la Familia Trujillo Cossio, procedentes de Urrao-Antioquia, como Luis Trujillo, que trabajó en el Carmen de Atrato, donde además se desempeñó como alcalde, Marcelino que trabajó en Cantugadó en cercanías de Tutunendo, Gabriel lo hizo en Quibdó y Jesús María (Tuto) en Quibdó y además se desempeñó como jefe de Telégrafos.

También trabajó en Quibdó como telegrafista, Rafael Ayala Gómez. en Istmina, Cristóbal García y Rafael Ayala Gómez, en Andagoya Flora RenterÍa Mosquera y Mario Machado, En Condoto, Idelisa Mosquera de Moreno, Miguelina Mosquera de Perea, en Cértegui Alfonso Bechara Hernández y Emérito Cuesta, en Pizarro Gentil Córdoba Abadía, éste, también trabajó en los buques de la Flota Mercante Gran Colombiana, en Nuquí Antonio Murillo y Luis Mena, en Bahía Solano Froilán  Muñoz, Alberto Hurtado Medina, en Juradó Alberto Hurtado Medina y el “Pastuso” Gómez, en Bagadó Mercedes Andrade y Flora Rentería Mosquera, en Yuto Orlando Arias Lemos, en  Bellavista Januario Lozano Rivas, en Riosucio Ezequiel Vaca Baldrich, Heriberto Guerrero Viera, en Acandí Luis Vicente Perea.

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