De los primeros planes de vivienda en el Chocó y la “Burundanga”. Por: Américo Murillo Londoño- Mis memorias


Considero pertinente anotar antes de referirme a planes de vivienda en el Chocó, que en el Gobierno del Presidente Enrique Olaya Herrera, en 1932 se creó el Banco Central Hipotecario (BCH) con el objetivo de financiar la vivienda de la clase obrera, pero el primer mandatario en Colombia en abordar ese tema como una política de estado, fue  Alfonso López Pumarejo, cuando en 1936 lanzó su programa la “Revolución en marcha”; el cual se concreta con la creación del Instituto de Crédito Territorial (ICT) en la administración del presidente Eduardo Santos (1938-1942)

En Quibdó en el año de 1951, la Caja Colombiana de Ahorros (posteriormente Caja de Crédito Agrario Industrial y Minero, hoy Banco Agrario) ubicada en ese entonces en frente del Parque Centenario, sobre la carrera primera, rifó dos viviendas entre sus ahorradores que tuvieran en su cuenta como mínimo cinco ($5.00) pesos y de ellos resultaron favorecidos en el sorteo, el señor Arcelio Córdoba y Carmen Fidelia Moreno Chaverra, que tan sólo era un niña, cuya cuenta de ahorros había sido abierta a su nombre, por su progenitora Emilia Chaverra de Moreno.  

Las viviendas fueron entregadas con escrituras debidamente registradas, con sus acabados listas para ser habitadas, constaban de una sala amplia, dos alcobas, comedor, cocina, sanitario y ducha, un patio trasero y antejardín cercado con una malla metálica. La casa de la menor Carmen Fidelia, fue construida en el Pandeyuca, Calle25 #6-16 y la del señor Arcelio, en la carrera cuarta # 26-65, entre la Alameda Reyes y César Conto. En la fachada de las respectivas viviendas había una placa metálica, en las que aparecía una anotación, que a la letra decía:”Obsequio de la Caja Colombiana de Ahorros 1951”.

En el gobierno el gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla(13 de junio de 1953-10 de mayo de 1957) que dicho sea de paso, le dio preponderancia a la vivienda popular en Colombia, para Quibdó se programó el primer plan de vivienda que contemplaba 24 casas por cuenta del Instituto de Crédito Territorial (ICT) a través de su seccional de Medellín, y para la construcción de las viviendas antes mencionadas, que la comunidad denominó como las casitas territoriales, se trajeron desde el Departamento de Antioquia, maestros de obras y albañiles; debido a la poca o casi nula experiencia de nuestra gente, para la ejecución de construcciones diferentes a las de madera o palma.

 Dichas viviendas se construyeron, unas en el sitio ocupado por la emblemática cancha de fútbol Rita María, en la carrera séptima en el Barrio Pandeyuca y las restantes en predios del señor Ramón Montesdeoca, en la Carrera Séptima, en el Barrio César Conto; adquiridos por el Departamento del Chocó, siendo gobernador en ese entonces Manuel Felipe Barcha Velilla (Dic.1952-Ago.1953) padre de quien posteriormente fuera también Gobernador del Chocó, Manuel Barcha Garcés.

En septiembre de 1954 se contaba con 18 viviendas, de las 24 programadas y mediante Boletín Departamental N°09 con la firma del Gerente del Inscredial en Medellín, Costar Arango y Eduardo Salazar Páez, Auditor Delegado de la Superintendencia Bancaria ante el  ICT, se publicó la lista de los adjudicatarios provisionales, mientas ellos acreditaban los requisitos exigidos por el Instituto, para acceder efectivamente al inmueble.

En la citada lista figuraban: Oscar Chamat Figueroa, Oscar Palacios Bolívar, Reinaldo Luna Garrido, Benicio Mayo Valencia, Judit Bustamante Mesa, Julio Acosta Mosquera, Armando Torres, Mario Prado Lozano, Oned Rosero Gómez, Carlos A, Mosquera Asprilla, Francisco Velásquez Camacho, Mercedes Moreno de Moya, Manuel Horacio Lemos, Luis Mosquera Aguilar, Melquisedec Valencia, Nicomedes Mena Mayo y Dolores Rengifo de Ferrer.

En ese mismo año, cuando se terminaron las citadas viviendas, los trabajadores de las mismas, programaron una rumba, en una de las casas, un domingo en horas de la tarde, víspera de su viaje a Medellín, con invitadas de sus afectos y mal calificadas en conducta, con las que organizaros hasta un reinado; en el que resultó ganadora una paisa trigueña, de nombre Helena y dicen los que la conocieron, que era bastante agraciada. Por supuesto como en toda fiesta que se respete, estaban presentes muchos “Gotereros”, además de los muchachos ya creciditos de esa época, encargados de hacer los mandados, entre los más conocidos figuraban: Camilo Halaby Córdoba, Guillermo Valencia “Totorito”, Abraham Arias “Pata e Gallo” y entre los adultos, el señor Emiliano Moreno, experto en destapar cañerías.

Entre los invitados y demás presentes que entendían un mínimo de cocina, montaron un arroz clavado y de picada cuadraditos de queso, con harto jugo de limón y cebolla; Para tomar, mandaron a comprar Alcohol de 40°, conocido como alcohol de carpintería, que se utilizaba para taponar los muebles. El alcohol lo vaciaron en una pana grande de aluminio, a la que le agregaron conchas de papa cruda y otros menjurjes no identificados.

Como resultado de la ingesta de la mezcla etílica, que la comunidad Quibdoseñas, bautizó con el nombre de “Burundanga”, como a eso de la 7 P.M. los participantes de la fiesta, presentaron los síntomas propios de una intoxicación, que de inmediato fueron trasladados al antiguo Hospital San Francisco de Asís, en los altos del ahora denominado Barrio Tomás Pérez. Los intoxicados que no me pudieron cuantificar, que superaban la decena, colapsaron la capacidad del hospital, que sólo contaba en esos tiempos con dos médicos y era tal la gravedad por el alto consumo de la “Burundanga”, que uno tras otro, fueron muriendo, inclusive la recién coronada Helena.

 En una línea (escalera) de la empresa Expreso Suroeste, que llevaba pasajeros de Quibdó a Medellín, a las 4:00 A.M. lograron embarcar al único de los trabajadores que a esa hora se encontraba con vida, pero lamentablemente falleció en la vía y como cosa de la providencia, ninguno de los  Chocoanos se murió.

La noticia del envenenamiento masivo (no se usaba en esa época el termino intoxicación) circuló esa misma noche y al día siguiente, causando una gran consternación en toda la población; habida consideración que en Quibdó, era noticia que alarmaba cuando se presentaban dos sepelios en un mismo día y si eran tres muertos en una semana, el susto era enorme, que ponía a reflexionar y rezar a la gente.

En relación con Planes de Vivienda en Quibdó, hubo que esperar hasta 1965, para que se adelantaran construcciones por iniciativa del Estado en el Barrio Niño Jesús, tema que abordaremos en próximo escrito.

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                     

 

 

 

 

 

 


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